Zhangjiajie parece sacado directamente de la gran pantalla —no en vano inspiró las montañas flotantes de Avatar—, pero ninguna película hace justicia a estar frente a estos gigantes de piedra cubiertos de frondosa vegetación y envueltos en bruma.

Caminar por sus pasarelas al borde del abismo o subir en su vertiginoso ascensor de cristal pegado a la roca es una auténtica inyección de adrenalina. Una parada obligatoria en 100K PASOS para los que buscan perderse entre paisajes de otro planeta sin perder la esencia de la aventura más auténtica.