Chengdu no es solo el hogar de los pandas gigantes; es el alma más disfrutona y relajada de China. Mientras el resto del país corre a velocidad de vértigo, aquí se viene a entender por qué los locales hacen del té en las plazas y la alta cocina callejera un arte de vida diario.
Entre callejones históricos de madera como Jinli o Taikoo Li —donde la tradición milenaria convive cara a cara con la vanguardia arquitectónica—, esta ciudad te atrapa por el estómago con su legendario picante y te conquista con una filosofía de vida inigualable. Prepárate para descubrir una parada imprescindible en 100K PASOS que combina cultura, sabor y mucha personalidad.
